Es viernes, y la historia viva del Toftevaag está anclada, por un día, en el puerto de Cartagena, mientras sus tripulantes retoman fuerzas, añoran el mar y pasan una jornada «en tierra» conectando algunos de los datos que recopilan en sus viajes con el MEDNIGHT.

Las brújulas nos han traído hoy a la Plaza del Ayuntamiento. Nos ponemos cara, por fin. Y hacemos una síntesis de las diferencias entre flotar en la tierra y andar sobre el mar.

La ciencia y el Mediterráneo son el vínculo que va uniendo tramos de mapa, con proyectos como ANSE en el Mar Menor o Equinac en Almería. Y entre cafés, zumos y tostadas, enumeramos las cosas que cada uno puede hacer para que el Mediterráneo no acabe siendo un mar de plástico. Cómo podemos ayudar a preservar las especies que lo habitan o cómo se puede educar a través de la realidad de un barco que lleva más de 30 años surcando este viejo mar que, a pesar del turismo, las guerras y las desigualdades, todavía esconde secretos maravillosos.

Los sueños realizables, se mezclan con las causas perdidas. Y el secreto mejor guardado es viajar con el corazón de las sinergias abiertas de par en par, porque en ellas, está la respuesta para esa red legal, que poco a poco, ayuda a regenerar el Mare Nostrum. El que vincula cientos de culturas, guarda los secretos de decenas de civilizaciones y en el que viven especies diversas que el Toftevaag alumbra con sus visitas.

Para que lo conozcáis mejor, hoy hablamos con el propio Alex Sánchez Jones, con Clara Cánovas y con Alfredo Humanes.

Escrito por Jon López